lunes, 9 de febrero de 2015

La capacitación como instrumento de cambio y gestión en el campo editorial universitario



Por: Jesús Aguinaga Zumárraga


- Sr Dr. Felipe Restrepo Còrdoba
Presidente de EULAC
- Sr. Licenciado Ubaldo Gil Flores,
Director de Editorial Mar Abierto, y,
Vicepresidente de la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe, para la Sub- Región Andina (EULAC)
- Dignísimas autoridades, personalidades y académicos de América Latina
- Respetables invitados
- Nuestro saludo fraterno para la Institución Anfitriona de este Evento, la Universidad Laica “Eloy Alfaro de Manabí”
- También nuestro especial saludo para la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe (EULAC) y la Asociación de Redes Universitarias de Colombia (ASEUC)
- Público presente


Estimados colegas y amigos:
El mundo actual, en su avance vertiginoso hacia la conquista de mundos antes insospechados, parece hablar imperiosamente, sobre la urgencia de que el ser humano se prepare para estos nuevos desafíos…; aquí, no valen las improvisaciones que le pueden llevar al hombre a su propia desaparición; en cambio, luego de clarificar las metas, conformar hipótesis, ensayar estrategias, sí cabe afrontar los riesgos.


Y ¿qué riesgo mayor que entrar en el universo de la PALABRA? ¿Puede haber un desafío mayor para el ser humano que el de saber comunicarse? Pero me refiero al comunicarse como acto auténtico, cabal, completo, de la persona con respecto a sus semejantes, acto en el que el individuo hace uso pleno de su capacidad razonadora, de su libertad y de su espíritu innato socializador y creativo.

El acto comunicativo es, por esencia, la parte nuclear del campo editorial universitario.
Por tanto, al referirme al campo editorial universitario, necesariamente la creación de textos y la lectura ocupan un sitial privilegiado, pues, por una parte, con la creación de textos, y por otra, con la lectura, la persona puede adentrarse en la ciencia y en la técnica, y llegar a altos niveles de desarrollo de su capacidad investigativa, y así contribuir también al avance de la ciencia.


Respecto de la creación de textos, en este acto creador entran en juego varias cualidades del hombre puestas en un “mágico” funcionamiento: la imaginación y la reflexión, la capacidad de análisis y de síntesis, la energía en la expresividad, cualidades todas éstas desempeñadas con absoluta libertad, como lo afirma Juan Montalvo, famoso escritor y periodista ecuatoriano, quien, en su periódico EL COSMOPOLITA, en el artículo “La libertad de imprenta”, nos afirma:

La prensa es el canal grandioso por donde corren las ideas nuevas; los grandes pensamientos comienzan a infiltrarse en el corazón y la cabeza de los hombres cuan anchamente se hallan esparcidos por el globo; la prensa es uno como sistema eléctrico de infinitos hilos por donde se difunden por todos los ámbitos de la tierra los acontecimientos, los cambios y progresos que de día en día tienen lugar en la inteligencia humana; la prensa es el árbol de la vida, pues la vida social es la instrucción, la ciencia, los adelantos físicos y morales.


Y luego, este autor pregunta a los tiranos y enseguida, él mismo se responde:
¿No sería crimen atroz que empezaseis luego a sacar los ojos a los ciudadanos, a corcharles con plomo los oídos, a privarles del gusto con cauterios? Pues más crueles sois en sacarles los ojos del alma, en privarles de la voz, en cubrirles el pensamiento con una plancha de brea.



Y más adelante, el periodista nos hace ver los efectos malignos en los ciudadanos, ocasionados por los opresores, debido a la falta de libertad de imprenta:
… les quitan la voz (a los ciudadanos), y la política pierde sus censores; les quitan la voz y la moral ya no tiene defensores; les quitan la voz y la sociedad humana va sin guía trastabillando7 por los oscuros laberintos por donde la arrastran sus sayones.


Por su parte, la lectura, constituye un proceso de captación del significado de un texto específico, elaborado mediante símbolos impresos.

La lectura es una actividad sumamente importante, pues ésta es la puerta de acceso a la cultura escrita y por medio de ésta, a todo tipo de cultura, y aún más, a la investigación.

Es también un potente instrumento de aprendizaje, pues, leyendo, se aprende, se informa, se desarrollan capacidades cognitivas superiores: la reflexión, la crítica, la conciencia de los procesos de pensamiento propios y ajenos.

Para que una lectura sea eficaz y productiva, el texto escrito debe estar acorde con la edad cronológica y sicológica del lector, con sus intereses, con su nivel de cultura, con el lenguaje conocido por el lector; pero, por sobre todo, la competencia del lector es el factor más decisivo para que la lectura sea mejor comprendida y comentada. La competencia del lector ¿en qué? En el conocimiento de la lengua y de sus usos, en el dominio de las estrategias lectoras, en la claridad acerca de los propósitos de la lectura, en la suficiente motivación y en el interés, en el conocimiento sólido y sustentable del tema.

Los factores que intervienen para una buena comprensión son: Un mensaje claro, coherente y bien elaborado, con un correcto uso del lenguaje; una buena relación entre el mensaje y el lector; un contenido referencial que no acumule de datos, sino que ofrezca los datos que realmente sean oportunos y relevantes.

El lenguaje escrito es la forma privilegiada de comunicarse el autor con sus destinatarios. La lectura es un diálogo entre el autor del texto y el lector que lo está leyendo: en efecto, el autor habla a través del texto, mientras que el lector reflexiona sobre el texto, se formula sus preguntas, indaga en el mismo texto o acude a otros, intentando así llegar a una respuesta adecuada.

La lectura propicia el auto-descubrimiento del hombre como ser pensante y libre.
Pensamiento, conocimiento e investigación, son los hilos conductores que llevan a la mente hacia la ciencia; la mente es la gran generadora que, secundada por la experiencia, abre al ser humano horizontes sin fronteras, en los que, de los sueños, imágenes e ideales más atrevidos, brotan las ideas que podrían desembocar en grandes realidades. Así se ha ido construyendo el mundo y así se irá construyendo el hombre de cada siglo venidero.


En el devenir de los acontecimientos sociales, políticos, económicos, el ser humano los debe encarar con responsabilidad y creatividad, y lo hará a través de la preparación, de la capacitación. En su existencia, el hombre, por su propia naturaleza inquisidora, está siempre buscando las causas, fines y efectos de todo… le ayudará en esta tarea la capacitación. Y hasta para la penetración en el entendimiento de asuntos ininteligibles como por ejemplo, de la trilogía Dios, Ser Humano y Sociedad, y de otros temas que parecen rebasar la comprensión, la investigación y la experimentación, para acercarse a su entendimiento, hay también que capacitarse.

Si el hombre quiere verdaderamente ser hombre, tiene que capacitarse. La capacitación es la llave que abre la puerta del misterio, es la “varita mágica” que, sin magia, pone en nuestras manos la razón de lo que parece sin razón o un misterio o un milagro.

Queda claro, entonces, que hay que capacitarse.
Y como la información y la comunicación juegan un papel preponderante, especialmente a través de los medios de comunicación y entre éstos, en especial, de las publicaciones ocasionales o periódicas, es indispensable la capacitación en estos campos; esta necesidad es tanto más grave, cuanto que dichas publicaciones no solo informan y comunican, sino que también forman y entrenan al sano juicio y lo deben hacer con profundidad, imparcialidad y honestidad, en sus múltiples temáticas, áreas, disciplinas, géneros, doctrinas e idiomas, y esto, en especial, si se trata de una universidad que tiene como función, entre otras, la de anunciar, denunciar, proponer tesis que planteen e impulsen un nuevo despertar del individuo como persona y como habitante de una humanidad que quiere irse construyendo en la verdad y en el amor. Esto será posible solo si los diversos miembros de la comunidad universitaria, enfrentan con coherencia y decisión de seres humanos comprometidos, los diversos desafíos de la vida personal y profesional, si asumen los roles de un liderazgo constructivo y demás valores defendidos y propagados a través del testimonio personal y de la palabra oral y escrita.


En el mundo de la cultura, es importante referirnos al aspecto de editoriales, es decir, a la publicación de obras, más aún cuando, en el orden académico, dichas publicaciones van configurando la imagen de lo que es y de lo que quiere ser la Universidad.

Las editoriales, por sus publicaciones, trascienden, penetran en el intelecto y en la conciencia de los mortales; no dejan un rincón en el planeta que no lo inquieten, un ser humano al que no lo cuestionen, una sociedad a la que no la transformen, esto, sobre todo si se trata de publicaciones que gestan la luz, la verdad y el bien.

Los libros son canales difusores de la cultura y del pensamiento, son constructores de un mundo que reemplaza la ignorancia, las armas, la injusticia, por el saber, la paz y la justicia; reemplaza la arbitrariedad y el abuso por el respeto a cada quien; el materialismo y la corrupción por lo trascendente y la honestidad.

Por esto, a pesar del ritmo de vida vertiginoso que experimentamos –que restringe la lectura y el diálogo- estimulemos una buena lectura; así, la reflexión, el debate, el cuestionamiento, el análisis y la investigación, a partir de una buena publicación y de una correcta lectura, serán las actividades que salvarán al hombre y a las sociedades, de hundirse en la ignorancia, el ostracismo, la soledad y la deshumanización.

No obstante ser las publicaciones, de manera general, aportes positivos, no todo lo que brilla es oro: Los libros o revistas generales o especializados u otros tipos de publicaciones, dejan, en unos casos, una sensación agradable y una herencia muy rica, ya por sus contenidos, estilo, metodología empleada, como por su nivel científico, humanístico; en otros casos nos dejan una sensación de insatisfacción, herencia insustancial, morbosa, abominable, literatura barata; entre éstas me voy a referir a aquellas publicaciones llamadas “piratas”, por ser resultantes del plagio o por transgredir las exigencias de la ley de propiedad intelectual y los derechos de autor; dichas publicaciones deben ser decomisadas y trasladadas no a un archivo, ni bodega, ni, peor, a una biblioteca, sino echadas a un basurero público, y sus autores, cómplices y encubridores, debieran ser enviarlos a la cárcel. Pero no solo estos seudo autores y editores merecen el rechazo de la sociedad, sino también aquellos que, cobardemente, a través de rumores y sin ninguna prueba, calumnian a autores e instituciones serias y de prestigio y les quieren robar el honor y la buena imagen conseguidos a través de muchos años de esfuerzo y de trabajo honesto; estos tergiversadores, también merecen llamarse piratas del campo editorial, piratas fracasados que con este actuar se deshonran a sí mismos.


Distinguidos colegas, hagamos todos causa común, para levantar el nivel de las publicaciones y ubicarlas en el sitial que ellas merecen; compitamos libre y responsablemente, con la altura y nobleza que corresponde a nuestra clase, compitamos con talento y con ética.



Frente a estas sencillas pero sinceras reflexiones, me permito reafirmar que la capacitación constituye un instrumento de mejoramiento y gestión en el campo editorial universitario. Por tanto, hay que darle una suficiente atención.



Las falencias en el campo editorial, en lo técnico y humano, pueden encontrar remedio a través de la capacitación, como herramienta de la gestión editorial.



Recordemos algo relevante: Capacitación es inversión.
Inversión… ¿en qué? En el mejoramiento de lo que no se sabe o se sabe poco a un saber completo, más amplio y más profundo; esto se conseguirá en base al seguimiento de un proceso de edición de una publicación; se deben conocer las fases de producción, difusión, distribución y comercialización de las publicaciones, considerando en cada una de ellas los diferentes pasos, actividades y tareas que deben cumplirse de manera organizada; así una editorial alcanzará sus objetivos y obtendrá réditos en cuanto a la calidad de su servicio y a una justa compensación económica.



¿Para qué?... para que quienes tenemos la calidad de editores y editamos, lo hagamos con probidad profesional, sabiendo que el respeto a la verdad y a la dignidad de las personas e instituciones, tiene su fundamento en principios éticos universalmente reconocidos; así lo menciona el Dr. Manuel Corrales Pascual S. J., Rector de la PUCE, en su libro Ética y Comunicación; todo esto en beneficio de los lectores, nuestros directos beneficiarios, pues ellos deben recibir un producto agradable y atractivo, que satisfaga los esfuerzos de editores y las expectativas de los lectores.



Así, pues, se justifica una capacitación que plantee retos, que provoque cambios, que mejore el desempeño de las funciones en el campo editorial, que utilice habilidades y destrezas actualizadas y pertinentes, que desarrolle nuevas técnicas; que logre cambios éticos y conductuales en las personas que lideran y operativizan el campo editorial; he ahí la necesidad de crear un sistema de capacitación para la red de EULAC (Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe).



El proceso de capacitación aplicado en el campo editorial, podría constar de las siguientes etapas:
1. Detección y diagnóstico de las necesidades de capacitación: gerenciales, técnico–operativas, auxiliares y comportamentales, en el campo de las publicaciones universitarias.
2. Planificación y programación de la capacitación, para el área de las publicaciones universitarias; capacitación desarrollada, ya en el puesto de trabajo, ya mediante cursos nacionales e internacionales, pasantìas, etc.
3. Ejecución de la capacitación en cuanto a publicaciones universitarias, según el cronograma previsto.
4. Evaluación y seguimiento de la capacitación impartida.
Estos procesos más o menos comunes, dependiendo de cada universidad y país, pueden tener sus variantes.



Entonces la capacitación logrará cambios radicales en cuanto a cómo ir mejorando las publicaciones y la actuación de las personas que estamos involucradas, ya liderando o ya operativizando el campo editorial universitario.



Colegas, no olvidemos que quienes integramos las universidades de América Latina tenemos un compromiso de conciencia y de justicia social, no solo a nivel nacional sino también internacional: liderar en nuestras sociedades políticas, los cambios y las transformaciones que ellas requirieren, y para conseguirlo, debemos convirtir a la educación en un terreno fértil, que abone una preparación técnico profesional al más alto nivel y una formación humana y moral sólida e inclaudicable, independiente de politiquerías, y cuyo único credo sea la verdad y el bien.



Amigos: los libros y las publicaciones en general, constituyen un órgano incuestionable de expresión del pensamiento y de las ideas, de los valores y de los derechos, y ¿quiénes son los mentalizadores y arquitectos de esta poderosa cultura y civilización, que cual una fuerza nuclear se inserta en el intelecto y en la profundidad del espíritu, cambiando conciencias y corazones? Justamente nosotros, en nuestra calidad de escritores y editores académicos, organizamos el campo editorial universitario, como un verdadero semillero de ciencia en beneficio de la sociedad; contamos siempre, en este cometido, con los siguientes apoyos invalorables: en la producción de libros, con los profesores, investigadores y estudiantes; en la aprobación de los proyectos de publicación, con los asesores, correctores metodológicos y de estilo, y los comités editoriales; en la impresión, con el apoyo de las imprentas y sus diseñadores y técnicos; en la promoción y difusión, con los comunicadores; y en la distribución y comercialización, con los libreros.



Por esto, afirmarmos y reafirmamos que nosotros, editores, desempeñamos nuestro rol que es multiplicador y transformador, rol protagónico en el campo de la educación y la cultura, ejes éstos determinantes en el desarrollo, crecimiento y progreso de los pueblos, pues únicamente a través de la educación, y por ende, de las publicaciones -vivas expresiones de todo acto educativo- podremos cada día ser más conscientes y más libres, en la medida en que leamos más. Incentivemos, pues, la lectura; demos también mayor accesibilidad a los libros, en especial, a los sectores más limitados económicamente; preparémonos y preparemos a los demás a ser personas participativas y no simples receptoras pasivas, masificadas y domesticadas por cualquier individuo que quiera someter, conculcar y esclavizar nuestras mentes, criterios, pensamientos, nuestras conciencias y, peor aun, nuestras libertades.



Amigos: Aprovechemos esta extraordinaria y feliz iniciativa de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Hemos entrado aquí y nos hemos reunido en este sagrado recinto para participar en este importante evento y para constituirnos en una fuerza viva que no desmaye sino que, más bien, se vaya consolidando y levantando vigorosa en el interior de nuestras universidades y pueblos; en el campo internacional, conformemos la unidad y la solidaridad, la ayuda y el mutuo respaldo; generemos nuevos proyectos como así ya lo ha venido haciendo la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe, nuestra Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, y otras respetabilísimas universidades aquí presentes y otras que no han podido estar, pero que son parte de este sueño latinoamericano.



Para mejorar la capacitación del campo editorial universitario, proponemos las siguientes Recomendaciones:
1. Crear un sistema de capacitación para EULAC.
2. Generar una capacitación a nivel de cursos y pasantías por parte de EULAC, programados en forma periódica durante cada año, en las diferentes universidades de América Latina, sin excluirse a ninguna de esta responsabilidad; dicha capacitación estará de acuerdo a las necesidades y competencias de cada una de ellas; y, deberá contar con un presupuesto fijo, asignado por cada universidad con este propósito.
3. Generar normativas técnicas específicas y especializadas.
4. Generar normativas jurídicas para este campo.
5. Generar políticas y estrategias de EULAC sobre esta materia.
6. Generar planes y proyectos a corto, mediano y largo plazo en este tema.
7. Conformar comisiones, que asuman la ejecución de las diferentes responsabilidades determinadas en esta propuesta.
8. Además del cuerpo directivo, establecer un comité permanente, que vigile la operativización de los compromisos hechos por las diferentes universidades miembros de EULAC en este campo.
9. Incluir en un catálogo de EULAC el tema de la capacitación.
10. Elaborar un boletín virtual, que bimensualmente nos presente las novedades de la red, en especial, sobre el sistema de capacitación de la red.
11. Ofrecer capacitación técnica constante y actualizada a sus miembros.
12. Brindar capacitación humanística permanente a sus miembros.
13. Establecer estímulos y correctivos



Conclusiones

Ø Hace falta para EULAC un sistema de capacitación, como herramienta de gestión, para el cambio y desarrollo de las editoriales universitarias de América Latina.
Ø Con la capacitación se podría desterrar la piratería y la corrupción, en cualquiera de sus formas y manifestaciones, en el campo de las publicaciones.
Ø Con la capacitación se podría combatir la injusticia en todos los aspectos, en especial, en el campo de la justicia social -y, por supuesto, de la justicia en el derecho a la libre expresión- mediante, primero, una exacta comprensión de lo que es la justicia. Al respecto, cabe transferir el fragmento de una entrevista realizada por un periodista a Don Helder Cámara, quien a la pregunta ¿Qué entiende usted por justicia?, respondió:
Justicia no significa imponer a todos una misma cantidad de bienes y de idéntica manera. Sería atroz. Sería como si todos tuviesen el mismo rostro y el mismo cuerpo y la misma voz y el mismo cerebro. Yo creo en el derecho a tener rostros diferentes y cuerpos diferentes y voces diferentes y cerebros diferentes.



Yo no tengo soluciones. Sólo tengo opiniones, sugerencias, que se resumen en dos palabras: violencia pacífica. O sea, no la violencia elegida por los jóvenes con las armas en la mano, sino la violencia pacífica, predicada por Gandhi y Martin Luther King.



La llamo violencia porque no se contenta con pequeñas reformas, con revisionismos, sino que exige una revolución completa de las estructuras actuales: una sociedad rehecha desde el principio. No basta luchar por los pobres, morir por los pobres: hay que dar a los pobres conciencia de sus derechos y de su miseria.



Ø Fortalecer por todos los medios posibles y de manera especial, a través de las publicaciones, los derechos a la libertad de expresión, de pensamiento, de opinión; vigorizar, de manera general, todo aquello que se relacione con las libertades de la mujer y del hombre, la igualdad de género, los derechos de los minusválidos, el rechazo a toda forma de racismo, rechazo a las diferencias sociales; profundo respeto a los principios del derecho natural, a las diferencias ideológicas; respeto al sistema democrático, respeto al derecho a equivocarse; condena a toda forma de totalitarismo, a las diversas manifestaciones y prácticas dictatoriales. Hacer un llamado a las universidades de América Latina, del Caribe, de EEUU, Canadá y de otros continentes y países, para que nos constituyamos en los órganos sociales idóneos, que exijamos en nuestras respectivas sociedades, la implantación, de manera definitiva y permanente, de valores comunes e imprescindibles para la convivencia humana, como son: el respeto, la justicia, la paz, la moral, la honradez integral, la verdad, el bien común y el amor entre semejantes y entre pueblos hermanos, cobijados todos por un solo ideal: el de desarrollar una auténtica gestión, en el campo editorial universitario.



Apreciados colegas y amigos: Concluyo mi intervención, expresando cuan importante es aceptar al otro u otros, es decir, a cada quien en su realidad, no en el cliché de un deber ser, a veces incluso falso o distorsionado, sino dentro de una mística de trabajo fraterno, en el que nos animemos, y aun más, nos acompañemos a caminar.

Amigos todos: Al decir de Machado, continuemos haciendo camino mientras seguimos caminando.
Damas y caballeros, muchas gracias.



Manta, 18 de junio del 2010

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